Nuestra Luisa Sigea alcanzó su encumbramiento como «docta latina» tras escribir en 1.546 una carta al Papa Pablo III[1] en cinco lenguas (latín, griego, hebreo, árabe y caldeo), la cual iba acompañada de otras obras suyas, como su poema «Cyntra» y «quosdam ingenioli mei flosuclos» (algunas florecillas de su talento).
El que llegaran a manos del pontífice sus obras lo logró gracias a la intercesión del humanista y poeta italiano Girolamo Britonio (ca. 1491-1549)[2], quien ya le dedicó al Papa su «Elegantissimo dialogo pastorale et maritimo et ninfale, diuiso in duo atti, et in diuerse rime composto, in gloria della creatione di P. Paulo terzo», [Roma, Antonio Blado d’Asola, 1535]. Mas no hubiera tenido más trascendencia este hecho si no es porque recibió contestación del mismo Papa el día 6 de enero de 1.547, reconociéndole su valía y haciéndolo también en las cinco lenguas citadas.
